SÍNDROME POSTVACACIONAL EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

sindrome postvacacional

En estos momentos en que las vacaciones estivales tocan su fin no es poco común que se produzcan momentos de tensión y nerviosismo por la vuelta al cole, no solo en los niños/as sino también en sus papás y mamás. Que tendrán que adaptar nuevamente horarios, presupuestos, rutinas, visitas, hábitos de sueño y de descanso, etc. Todas estas reacciones se conocen con el nombre de Síndrome Postvacacional.

¿Qué es el síndrome postvacacional en niños y adolescentes?

El síndrome postvacacional en niños y adolescentes, se trata de un proceso previo de adaptación y anticipación de todas aquellas rutinas, que durante meses han sido olvidadas o sustituidas por otras que no requerían de las mismas dosis de esfuerzo, exactitud o rigor. Es un proceso donde aún no se dispone de todos los detalles, como los nuevos tutores o profesores, incluso de nuevos compañeros del contenido de las nuevas materias o las dinámicas de las mismas, pero se anticipan en base a las experiencias pasadas unos afectos y sentimientos respecto a todo ello, unas necesidades y exigencias, unas capacidades y responsabilidades, tales como tener al día materiales, cumplir horarios, desarrollar hábitos de estudio, estrategias para afrontar toda una serie de escenarios y situaciones que ponen a prueba las aptitudes y capacidades de los-as estudiantes y de sus familias.
Estas reacciones anticipatorias de estrés no son exclusivas de los niños cuyos resultados hayan sido poco satisfactorios o sus experiencias personales hayan tenido complicaciones sino también y en ocasiones más incluso, en estudiantes con altos resultados y procesos personales y sociales satisfactorios, ya que estos suelen invertir mayor esfuerzo y el paso de la situación de relax vacacional a la vuelta a las rutinas escolares activa una serie de mecanismos de respuesta de alerta.
El paso de una situación a otra está marcado por los calendarios y como en todas las transiciones de un ciclo a otro se produce una crisis, que puede durar muy poco tiempo o prolongarse meses.

Cómo podemos hacer para que resulte más grato más fácil y efectivo pasar del estado de relax al pleno rendimiento escolar y superar con éxito el Síndrome postvacacional…

En primer lugar la herramienta principal para ayudar a afrontar esta situación es el diálogo, la exposición de aquellas ideas meditadas y reflexionadas que podemos transmitir a los niños y las niñas. Es muy importante aportar al diálogo con ellos, ideas potentes y estimulantes que les sirvan de guía y de refuerzo en su propia construcción de significados, ya que todo aquello a lo que puedan atribuir un valor estimulante tendrá mayor capacidad para sacar de ellos-as sus mayores talentos y cualidades.
Revisemos nuestras reacciones a sus quejas, a sus gestos, tanto corporales como verbales, como las acciones que realizamos a raíz de ello, y debemos restar de esta lista las palabras dudosas u oscuras que indiquen fracaso o malestar, tales como: piensas empezar igual este curso, no has aprendido nada, todo el verano en la academia para volver igual, crees que así podrás recuperar esas asignaturas… Este tipo de discurso no ayuda, no es eficaz, ni generador; consiste más bien en un discurso negativo, que no contribuye a construir sino que es generador de inseguridad y desconfianza, que no devuelve la responsabilidad sino la culpa.
Puede ser útil ayudarles a entender en qué consiste para ellos y qué valor le damos a lo que hacemos y vivimos cada día, somos personas que pensamos que el esfuerzo es un ingrediente principal en cada cosa que hacemos, que las capacidades y talentos se hacen o se nacen, que ser creativos-as requiere más del empeño que del azar, que me evalúo más en función de mi tenacidad que de mis resultados…
Recuerda papa y mama construir en positivo la vuelta al cole:
Recuperar progresivamente las rutinas y horarios unas semanas antes del comienzo de las clases.
Llevarles días antes a dar una vuelta por el colegio, si es posible explicarles donde y con quien les tocara este año, mostrando hacia todos los detalles interés, motivación, energía y curiosidad.
Tu estado emocional causará un efecto directo sobre ellos, transmitir motivación, alegría y confianza, además de actuar como un modelo que ellos imitan si tus actitudes son positivas, con buenas expectativas, respetuosas y optimistas, ellos lo serán.
Ayudarles a autogestionarse, evitando sobreprotección y reforzando todo aquello que son capaces de llevar a cabo de forma autónoma.
Con los más mayores, aunque precisan de una mayor libertad que en etapas anteriores, los adolescentes siguen necesitando y beneficiándose de una sana supervisión, de apoyo e interés por parte de los padres y madres. Las necesidades en esta etapa no son transmitidas de manera tan transparente como en las etapas anteriores por lo que es preciso estar atentos-as a posibles dificultades académicas o de cualquier otra índole para su pronta intervención.
Lidia María Rodríguez Rodríguez
Psicóloga infantil
 

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