Psicologos Las Palmas

Se enseña con el ejemplo

 La palabra convence, pero el ejemplo arrastra: Mamá y papá… atentos…que sois el principal MODELO A IMITAR DE VUESTROS HIJOS

 
Pequeño vídeo que sirve como introducción para abordar el poder que tiene cómo el comportamiento de mamá y de papá, de vosotros padres, influye en el modo de comportarse de vuestros hijos. Ya que se enseña con el ejemplo.
           
 
Una escena que se repite con frecuencia ya sea por la calle, en el supermercado, en el parque, etc., es una madre o padre que acaba de perder los nervios y le ordena GRITANDO a su hijo que deje de gritar. Y claro, lo que se escucha inmediatamente a continuación y cómo respuesta por parte de vuestro hijo es “¡pero si tú también estás gritando!”. Sí os paráis un segundo, y analizáis en frío y detenidamente la escena, os resultará un poco cómica e incluso puede que se os escape una risa o se os dibuje una sonrisa. ¿O no?
¿Cómo un ser que aún está en pleno proceso educativo os va a obedecer si le pedís que deje de hacer exactamente lo que vosotros estáis haciendo? Y es que se enseña con el ejemplo. Como bien dice Albert Einstein, “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.
 Así, ¿por qué no intentáis la próxima vez que se repita la misma escena pedirle a vuestro hijo que deje de gritar en un tono frío y cortante pero sin gritar? ¿Qué sucederá?
  El día a día está lleno de situaciones o acontecimientos que os demuestran que es más importante lo qué hacéis que lo que decís, sobre todo respecto a los más pequeños de la casa. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que la principal fuente de aprendizaje de un niño es el modelado (también denominado imitación, aprendizaje observacional o aprendizaje vicario), de ahí su tendencia a copiar todo lo que ven, sobre todo lo que ven de vosotros, que sois sus adultos de referencia.
Tranquilos padres, no entréis en desesperación, que nadie os está pidiendo que tengáis que ser perfectos, libre de errores o equivocaciones. Simplemente tomar conciencia de la potencia educativa que tiene el ejemplo de vuestro comportamiento y actitudes.
Conciencia que os permita ser cuidadosos con qué le pedís a vuestro hijo y así evitar pedirle que se comporte de una determinada manera si los padres no vais a predicar con el ejemplo. Los niños no entienden que pueda haber “excepciones” que os permita a los adultos actuar de manera diferente a la que se le exige a ellos.
Un ejemplo muy representativo de lo que acabáis de leer es el de pedirle a vuestro hijo que no mienta. Es cierto, que hay “mentiras piadosas”, pero, intente explicarle a su hijo de 5 años de edad lo que es una “mentira piadosa” y que sepa distinguir cuando es aceptable usarla. Puede resultar una tarea inútil y sobre todo, absurda.
Lo que sucede cuando vuestro hijo os “pilla” en una “mentira adulta” es qué os pregunté el por qué habéis mentido. No entiende por qué mamá o papá no ha cumplido la norma de “NO SE MIENTE”, norma, paradójicamente puesta por vosotros.
En niños de más edad, el que los padres transgredáis las normas, ese “no entender deja paso a un sentimiento de injusticia. “¿Por qué me dicen que no mientan si ellos son los primeros que mienten?”.
Es fundamental que las normas familiares sean respetadas por todos los miembros de la familia, sin excepción alguna, tanto por los adultos como por los menores. Y aunque sé que a veces la situación puede ser muy difícil y desesperante, debéis de ser los primeros en cumplir las normas por ser el principal espejo en que vuestro hijo se mira.
Es probable, que a alguno de vosotros os haya surgido la duda de que, ¿cómo actuar cuándo os pillen en una contradicción educativa?
En estos casos lo más recomendable es que evitéis dar explicaciones eternas, sin sentido y que con frecuencia no van a entender por estar encima de su desarrollo cognitivo. Lo idóneo sería que os apliquéis las mismas consecuencias que tendría vuestro hijo si hubiera sido él quién se hubiera saltado la norma.
Resumiendo, no se trata de ser perfecto sino de ser coherentes y consecuentes con los principios que intentáis transmitir a vuestros hijos a través de la palabra.
Además, quiénes os habéis embarcado en la hermosa pero a la vez compleja tarea de educar, sabéis por experiencia propia que es un aprendizaje mutuo donde ambas partes, padres e hijos, se enriquecen.
Por ello, considero que una de las consecuencias positivas y que repercuten directamente en vosotros, en los padres, es que el saber que sois un modelo de comportamiento de vuestros hijos, debería de ser un aliciente más para que intentéis superaros cada día y así ofrecerles la mejor versión de vosotros mismos, y así ellos también lo serán.
El poder que hay detrás de la expresión “se enseña con el ejemplo” queda perfectamente manifestado en la siguiente historia:
Una mujer fue junto con su hijo a ver a Gandhi. Gandhi le preguntó que quería y la mujer le pidió que consiguiese que su hijo dejase de comer azúcar.
            Gandhi le contestó: traiga usted otra vez a su hijo dentro de dos semanas.
Dos semanas más tarde la mujer volvió con su hijo. Gandhi se volvió y le dijo al niño: “deja de comer azúcar”.
La mujer muy sorprendida le preguntó: ¿por qué tuve que esperar dos semanas para qué usted le dijese eso? ¿Acaso no podía habérselo dicho hace quince días?
Gandhi contestó: no, porque hace dos semanas yo comía azúcar.

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Miriam Navais Barranco- Psicóloga Infantil
Colabora con el Gabinete Paula Cañeque
 

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