7 PASOS PARA MANEJAR EL ESTRÉS

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Saber manejar el estrés es esencial para tener una mayor satisfacción tanto personal como emocional. Aunque cuando hablamos de estrés, es frecuente no saber muy bien a lo que nos referimos.

El estrés es ese proceso que se produce cuando nos sentimos superados por las  demandas internas o externas del momento vital en el que nos encontramos. De tal manera que cuando nos sentimos estresados notamos que,  bien la situación o el momento que estamos viviendo, nos supera o que no somos capaces de afrontarlas.

Cuando esto se produce se inicia todo un proceso que da lugar a toda una serie de cambios biológicos (experimentamos cambios corporales) y psicológicos (procesamos pensamientos y emociones) por parte del organismo para adaptarse lo mejor posible a las circunstancias. Dicho de otra manera, el estrés es una respuesta adaptativa que puede resultar beneficiosa para incrementar y mantener nuestro rendimiento ante las exigencias.

¿Qué determina el estrés?

En líneas generales, se podría decir que el estrés está determinado por la interacción entre las situaciones que son potencialmente estresantes para la persona y las características personales que interactúan con la situación.

Las situaciones que son potencialmente estresantes pueden ser muchas pero normalmente están relacionadas con tener una trascendencia para la persona y que implican cambios significativos en la vida cotidiana o, bien situaciones que obligan a sobrefuncionar para manejarlas  o adaptarse a situaciones que tengan un grado de novedad, o bien que sean inciertas, ambiguas, conflictivas, difíciles o irresolubles y que sean de alguna forma dolorosas, desagradables, molestas e incómodas. De ahí, la importancia de manejar el estrés.

Con respecto a las características de personas, estas pueden estar relacionada con diferentes patrones de conducta cuyos componentes son la competitividad,  la impaciencia y la hostilidad.  En personas cuyo estilos de afrontamiento puede ser la evitación, la autoculpación y la confrontación irracional como puede, ser valorar como amenazante una situación ambigua, puede aumentar la vulnerabilidad al estrés. Personas con un estilo de pensamiento rígido e inflexible con reglas absolutistas, pensamientos de todo o nada en donde las cosas tienen que ser correctas o incorrectas, blancas o negras y con un marcado perfeccionismo.

Todo estrés, ansiedad y depresión, son causados cuando vivimos para complacer a los demás. (Paulo Coelho)

RECOMENDACIONES PARA MANEJAR EL ESTRÉS

Cuando el estrés es continuado en el tiempo puede ocasionar grandes limitaciones tanto físicas como psicológicas. Saber cómo se manifiesta, y tener las herramientas para prevenir es importante para saber cómo manejar el estrés. Por ello, te recomendamos 6 pasos esenciales para saber qué hacer con el estrés.

1.- Observa cómo es tu diálogo interno

Uno de los factores que desencadena el estrés se origina al hacer la persona una valoración desfavorable de los propios recursos. Todo ello puede comenzar con un diálogo interno negativo y sesgado sobre su capacidad para afrontar el día a día o la situación puntual. Observa cómo te hablas a ti mismo ante situaciones que implican un esfuerzo añadido:

  • No puedo con ello.
  • Todo va mal.
  • Odio que sucedan estas cosas.
  • No puedo creer que me haya equivocado.
  • Me siento impotente y solo.
  • No deberían de salir las cosas así.
  • Haga lo que haga siempre las cosas no salen como me gustaría.
  • Nunca he demostrado que puedo ser capaz.
  • De pequeño se metían conmigo. ¿No confió en mi capacidad?

Tomate un tiempo y piensa, cuánto tiempo te enredas en este tipo de pensamientos y cuánto te merma esta forma de hablar. ¿Te sientes capaz de afrontar la situación cuando te hablas así? ¿Estas al 100% de tu capacidad con ese diálogo?

Comienza a hablarte de forma más positiva, es todo un ejercicio que requiere práctica, no es algo que nace por reproducción espontánea, requiere pararse, observar y cambiar ese diálogo interno por uno que te sea más útil como por ejemplo:

  • “Lo haré lo mejor que pueda”
  • “Sé lidiar con esto; lo he hecho antes”
  • “Buscaré la ayuda necesaria para lograr resolverlo, puedo pedir ayuda”
  • “Soy humano y todos comentemos errores. Puedo arreglarlo y aprender de ello”
  • “La vida es una enseñanza, no tiene porqué ajustarse a lo que debería, saber vivirla es parte de mi propio crecimiento personal”
  • “Me doy permiso para no juzgarme e ir paso a paso en mi objetivo sin anticiparme al futuro. Me paro y me concentro en el ahora”

2.- Introduce el ejercicio en tu vida

La actividad física alivia los niveles de estrés y tensión. De hecho, algo característico del ejercicio es la sensación de bienestar que tienes una vez que realizas un entrenamiento. En definitiva, el ejercicio físico mejora el bienestar general cuando se hace de forma continuada en el tiempo. Elige el deporte que más te guste y comienza poco a poco a introducirlo en tu vida como un hábito más.

3.-  Tomate un tiempo para las cosas que te hacen disfrutar

Muchas veces no somos conscientes de que dejamos de hacer cosas que nos satisfacen por estar obsesionados con los deberías, con las cosas que quedan pendientes o las exigencias del día a día.  Si preguntara, cuanto tiempo de tu día le dedicas a aquello que te satisface y te gratifica, más de uno no sabría decirme. Por ello, tómate un tiempo al día para ti, recuerda esa actividad o ese encuentro con alguien que te encantaba y que ya no haces. No es necesario que te lleve mucho tiempo piensa:

  • Leer un libro.
  • Dibujar, pintar o tocar un instrumento musical.
  • Haz una actividad que te guste como coser, tejer o hacer joyas.
  • Juega con tus hijos o mascotas.
  • Escucha música.
  • Da un paseo por la naturaleza.
  • Tomate un baño, relajarte y siente como la presión desaparece.
  • Toma contacto con un huerto, planta, cuida tus flores con esmero.
  • Sal a correr o andar, date un paseo en bicicleta para despejarte.
  • Salir a tomarte algo con tus amigos.

4.- Practica la meditación

La meditación es un ejercicio mental que entrena la atención y la conciencia. Su método data de miles de años y sus beneficios están muy estudiados. Practicar al día entre 15 a 20 minutos es una toma de contacto con uno mismo, es pararte y sentir y a la vez, dejar fluir. La meditación actúa en áreas del cerebro que modulan el sistema nervioso autónomo: aliviando síntomas de estrés, dolor crónico, disminuye la distracción y la rumia…

5.- No te anticipes con los “Y si…”

Estar preocupados por lo que puede suceder en el futuro es una pérdida de tiempo y una forma de generar una sensación de alerta y peligro innecesaria. En mi experiencia profesional es frecuente ver personas que viven condicionada por lo que pueda suceder “y si no consigo aprobar la oposición…”; “y si caigo enferma …” “y si tomo esta decisión y luego me arrepiento..” “y si me equivoco…”

Reflexionemos esta forma de pensar: Una de la cosas a tener en cuenta es que no tenemos una bola mágica para saber lo que te va a suceder en el futuro, lo único que cabe es aceptar las situaciones que nos van llegando en la vida. Unas serán positivas y otras no tanto. Con las cosas positivas las disfrutamos y con las situaciones difíciles buscamos soluciones y las afrontamos. Lo único certero es el presente, lo que haces hoy, en este instante, vive cada momento, ten un propósito y disfruta del proceso de la vida, vive cada paso.

6.- Lleva un estilo de vida sano

Aunque puede resultar extraño, cada vez más, los profesionales que nos dedicamos a la salud mental nos damos cuenta que el estilo de vida juega un papel fundamental en nuestro estado de ánimo. Cuando tenemos un estilo de vida poco saludable crean un círculo vicioso que se perpetua en sí mismo. Puede comenzar con la sensación de que no tienes tiempo para nada, vas descuidado aspectos como el ejercicio, la alimentación, las horas de sueño, la gestión de nuestro tiempo y con el paso del tiempo la sensación de cansancio e insatisfacción va en aumento.

Por ello, cuidar nuestra alimentación, nuestras horas de sueño así como nuestro tiempo de organización nos hará sentir que estamos inmersos en una dinámica más sana y satisfactoria para las demandas de la vida.

7.- Busca ayuda: acude a terapia.

Un psicólogo siempre te ayudará a superar el estrés y te va a dotar de aquellas estrategias de afrontamiento que te sean más útiles para ti. Todos los consejos anteriores te serán de gran utilidad, pero cuando sientas que necesitas ayuda, pídela. Para eso estamos los profesionales de la psicología.

Es importante entender que para manejar el estrés requiere todo un cambio, que implica un trabajo personal de observación, de tomar contacto con aquello que no nos es útil o que no nos hace ser la persona que deseamos ser y por ende, conectar con la persona que queremos ser, encontrar nuestra satisfacción para después comenzar a dar paso para cambiar es fundamental. Por ello, comienza hoy…comienza a dar tus primeros pasos.

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