¿QUÉ ES LA RESILIENCIA?

RESILIENCIA

El concepto de resiliencia siempre me ha parecido muy interesante. Es un término que proviene de la física y viene a significar algo así como la capacidad del material para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y de los efectos que puedan hacerse para deformarlo.
Cuando desde el ámbito de la psicología hablamos de resiliencia, nos estamos refiriendo a la capacidad del ser humano para adaptarse a las situaciones estresantes, sin que estas puedan mermar su estado emocional, ni su estabilidad mental.
Se podría decir que la resiliencia es el proceso de adaptarse bien ante la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o cualquier otra fuente de estrés.
La pregunta clave es ¿por qué algunas personas se hunden en los momentos de crisis mientras otras sufren auténticas adversidades y no se dan por vencidas? Todos lo hemos sido testigos en alguna ocasión de persona que tras sufrir una desgracia no logran en recuperar su confianza, se deprimen y en muchas ocasiones se quedan si capacidad de reacción. Mientras otras, se caen y vuelven a levantarse recuperadas y con fuerza e incluso parece que salen fortalecidas. Esos elementos de resistencia, de adaptarse, de aprender del medio y del ambiente es lo que se llama resiliencia.
Uno de los pioneros en el estudio de la resiliencia fue el psicólogo del desarrollo y clínico Norman Garmezy al estudiar la resiliencia hace cuarenta años y mostró como hijos de padres esquizofrénicos no sufrían ninguna enfermedad mental a pesar de haberse criado en un ambiente desfavorecedor. Garmezy, concluyó que existían ciertas formas de resiliencias que desempeñaban una función en la salud mental mucho más importante de lo que se pensaba.
Lo cierto es que la historia nos brinda conocer personas que han podido superar auténticos dramas saliendo fortalecidos de sus experiencias. Y es que hay quien afirma que las personas desafortunadas desarrollan habilidades asociadas a la resiliencia más fácilmente que aquellos que disfrutan de unas circunstancias más ventajosas. Entre estas habilidades se destacan al menos tres:

  • Aceptan la realidad. Esto significa que las personas no luchan contra lo que le suceden sino más bien buscan las soluciones. Es decir, afrontan la realidad.
  • Tiene una profunda convicción de que la vida tiene sentido.
  • Tienen una habilidad increíble para improvisar, o lo que es lo mismo es la capacidad de construir con lo tenemos a nuestro alcance.

En definitiva, las personas con resiliencia pueden utilizar sus habilidades y fortalezas para hacer frente y recuperarse de los problemas y desafíos. Diferentes estudios ponen de manifiesto que la resiliencia resulta de factores protectores personales:

  • Habilidades de afrontamiento orientada hacia la tarea.
  • Menor tendencia a evadir las dificultades o problemas.
  • Tiene menos tendencia a la negatividad ante la adversidad.
  • Confían en sus capacidades.
  • Tienen un sentimiento de autoeficacia y motivación de logro
  • Alta autoestima
  • Mayor autonomía e independencia.
  • Menor tendencia a sentimientos de desesperanza y pensamiento crítico.

La resiliencia no elimina el estrés ni borra las dificultades de la vida. Las personas que poseen esta capacidad de recuperación no ven la vida a través de una lente de color rosa. Sino más bien, entienden que en la vida hay reveses y que a veces hay que afrontar situaciones duras y dolorosas.  Experimentan el dolor emocional y la sensación de pérdida cuando surge después de una pérdida o una tragedia, pero su perspectiva mental les permite superar esos sentimientos, asumirlos y recuperarse.
Y es que las experiencias duras brindan a las personas de una fuerza especial para enfrentarse a los problemas de frente, superar la adversidad y seguir adelante con sus vidas
Aunque se pueda pensar que la resiliencia es para unos pocos en la actualidad se sabe que estos comportamientos no son rasgos innatos que se encuentran en pocas personas. En definitiva, todos somos capaces de aprender habilidades que se necesitan para ser más resilientes. Entre estas habilidades se encuentran:

  • Replantearse las interpretaciones evitando caer en pensamientos del tipo “no puedo”; “no lo voy a conseguir”, “es lo peor que me ha pasado”, “no soy capaz”
  • Centrar la atención en lo que se puede controlar. Cuando nos enfrentamos a un desafío o a una dificultad es importante prestar atención a lo que sí podemos hacer. En definitiva, cuando te sientas que estas atrapado o atascado, encuentra una cosa sobre la que tengas control y actúa sobre ella.
  • Saber pedir ayuda cuando lo necesitas es esencial En la actualidad se sabe, que los niños sometidos a dificultades significativas y que además tienen en sus vidas a un adulto que les proporciona estabilidad y apoyo tienen muchas más probabilidades de tener éxito que los niños que no lo hacen. Es decir, la capacidad de relacionarse es un colchón protector.
  • Aceptar los desafíos y el fracaso. Para muchas personas es complicado asumir una situación de fracaso. Caernos y darnos cuenta de que hemos perdido no es algo que se asuma muy alegremente. Es frecuente abandonar. Pero cuando adoptamos una perspectiva de que el desafío puede fortalecernos y que podemos aprender, tanto de los éxitos como de los fracasos, estamos ejercitando nuestro músculo de resiliencia.

Todos tenemos diferentes niveles de resiliencia, además, es algo que puedes desarrollar. Si tienes dificultades para lidiar con experiencias adversas, no dudes en buscar ayuda en un profesional. Este aumentará tu capacidad de recuperación y sabrá cómo enfocar tus sensaciones y angustias.
 
 
 
 
 
 
 

FORTALEZAS

Fortalezas la base más significativa para el desarrollo de una vida plena

¿Qué es un juicio de valor?

Un juicio de valor, es la opinión que da una persona sobre si algo está bien o está mal. Estos juicios están basados en los

SERENDIPIA

Serendipia, suena raro, porque no es una palabra habitual en nuestro vocabulario. Intenta pronunciarlo: serendipia, serendipia, sí, hay que repetirla unas cuantas veces para que