¿Por qué no puedo ser feliz?

No soy lo suficientemente inteligente.
Nadie me quiere,
lo hago todo mal
La adolescencia es uno de los periodos más importantes del proceso evolutivo de una persona que se caracteriza por una transición desde la infancia a la edad adulta. Se podría decir que está a medio camino entre la niñez y la edad adulta. Pero adaptarse a este nuevo periodo no es nada fácil,

las mayores responsabilidades y las emociones son difíciles de manejar.

Durante este periodo, el adolescente está expuesto a múltiples cambios internos y externos que en su mayoría son abrumadores: cambios en su cuerpo, presiones escolares, comprender el contexto social, relacionarse con sus amigos, son más conscientes de los problemas familiares, bullying…

En definitiva, las presiones de las responsabilidades, las emociones y las relaciones pueden ser particularmente intensas en los adolescentes y jóvenes adultos, ya que no han aprendido a manejar muchas situaciones difíciles de la vida derivada de su corta edad.


Por otra parte, su cerebro está inmaduro, todavía se encuentra desarrollándose y todo ello en su conjunto hace que los adolescentes actúen de manera irrazonable y se involucren en comportamientos negativos y de riesgo.

Por todo ello, el adolescente necesita ayuda para poder entender lo que le sucede, recursos que le ayuden a afrontar las diferentes dificultades y orientación para estar más integrados.

“Detrás de cada niño o niña que cree en sí mismo, hay un padre y una madre que creyó en él primero. Ser consciente de las necesidades de cada edad, educarle sanamente, fomentarle autonomía y confianza en sí mismos es esencial”

Cómo saber si mi hijo o hija adolescente necesita ayuda:

Muchas veces los padres normalizamos los problemas en la adolescencia como propios de la edad. 

Los datos ponen de manifiesto, que al menos uno de cada cinco jóvenes entre 9 a 17 años tienen problemas a tratar y uno de cada 10 está seriamente afectado; Siendo el suicidio la segunda causa principal de muerte en jóvenes de 15 a 24 años.

Confía en tu instinto

no dejes pasar aquello que te hace pensar que algo está sucediendo y no entiendes.

Aquí tienes algunas preguntas que puedes responder para concretar si necesitas ayuda:

El hogar, el instituto o escuela: el entorno

De un tiempo para esta parte, notas que su comportamiento ha cambiado drásticamente en la escuela, en casa…

El rendimiento en la escuela o en el instituto
ha cambiado.

Percibe que está estresado y preocupado.

Llega a casa con mal humor, ya no habla contigo, no comenta qué le ocurre.

Se está metiendo en problemas en la escuela instituto. Los profesores comienzan a quejarse. Evitan ir a la escuela o al instituto.

La relación con los amigos

No sale con los amigos y se pasa gran parte del tiempo en casa jugando a la play.

Se relaciona poco o nada con sus amigos.

Suele enfadarse con frecuencia con sus amistades.

Le cuesta hacer amigos nuevos.

Es tímido y no expresa lo que siente.

Falta de control en el enfado. Expresiones de ira

Reacciona de forma brusca y enfadada.

La ira o la irritabilidad comienzan a afectar en la vida de la familia.

Cuando se enfada no controla su conducta.

Podría correr el riesgo de lastimarse debido a la su mal humor o explosiones de ira.

Cambios drásticos: Sueño, miedos intensos, estados de ánimo, preocupaciones excesivas

Las preocupaciones por las notas son excesivas y está en constante temor.

El miedo a fracasar en los exámenes, le afecta a las horas del sueño

Le da demasiada vuelta a las cosas, se obsesiona. Comienza a tener episodios de ansiedad.

Duerme más de lo normal.

Se queja de que está cansado.

Elige dormir a horas impropias o siempre necesita una siesta.

Se encuentra más triste de lo normal.

Expresa o percibe que comienzan a surgir senti-mientos de culpa y vergüenza.

Es perfeccionista y tolera poco los errores.

Tiene baja autoestima, suele tener expresiones “no puedo”, “no soy capaz”…

Comportamientos autodestructivos

¿Cortes?
¿Bebe?

¿Comienza a tontear con las drogas?

¿Está obsesionado con la muerte?

¿Comenta que está pensando hacerse daño a sí mismo o a otra persona?

TE PODEMOS AYUDAR

Si te das cuenta que tu hijo o hija está reflejada en algunos de los ítems descritos, es hora de pasar a la acción.

Pide una cita y te asesoramos.

Tipos de terapia que aplicamos en adolescentes

La esencia de la terapia con adolescentes consiste en ayudarles tanto a ellos como a las familias con los diferentes problemas que puedan presentar, facilitar la comprensión de lo que les pasa, modificar aquellos comportamientos negativos que no les permite tener una vida sana y propiciar cambios positivos en sus vidas.

Es importante comprender que una psicoterapia no es una solución rápida o una respuesta fácil.

Es un proceso complejo que requiere tiempo,

además es rico porque aporta mucho para reducir los síntomas, proporcionar información y mejorar el funcionamiento y la calidad de vida del adolescente.

Se consigue una auténtica transformación

En mi experiencia profesional, combinar diferentes enfoques resulta más útil y se consiguen mejores resultados. Para ello, me centro en las necesidades personales de cada caso.

Estas son los diferentes enfoques que utilizo en terapia con adolescentes:

TERAPIA

DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO (ACT)

Es una terapia que permite al adolescente afrontar sus problemas de frente en lugar de evitar los factores desencadenantes y estresantes. Otra de las ventajas de este tipo de terapia es que ayuda a aprender, aceptar las emociones y a permitirse sentir lo que sienten, aunque sea negativo.

TERAPIA

COGNITIVA-CONDUCTUAL

Durante este tipo de terapia el adolescente aprende a identificar patrones de pensamientos limitantes y negativos.

Se le ayuda al niño o a la niña a ampliar su visión de las cosas, fomentando otros pensamientos más apropiados y que puedan verse de forma diferente.

Este tipo de terapia es ideal en procesos depresivos y ansiosos, así como a sobrellevar experiencias traumáticas.

TERAPIA

CONDUCTUAL DIALÉCTICA (DBT)

Este tipo de terapia es ideal en adolescentes que tienen sentimientos y pensamien-tos suicidas crónicos, que se involucran en conductas intencionalmente autolesivas otiene un trastorno límite de la personaidad. Básicamente, esta terapia, ayuda al adolescente a asumir su responsabilidad de los problemas y a manejar la intensidad de emociones que les hace comportarse de manera extrema.

TERAPIA

FAMILIAR

Se enfoca en ayudar a las familias a funcionar de manera más positiva y constructivas mediante la exploración de pautas, diálogos y tipos de comunicación brindando educación y apoyo.

Las sesiones de terapia familiar pueden incluir al adolescente con la familia: padres, hermanos, abuelos,… se trata de la creación de un espacio seguro para todos con el fin de ayudar en aquellos aspectos que se está teniendo problemas.

Se enfoca en ayudar a las familias a funcionar de manera más positiva y constructiva mediante la exploración de pautas, diálogo y tipos de comunicación brindado educación y apoyo.

TERAPIA

DE JUEGO

Se utilizan diferentes muñecos, bloques, dibujos y juegos para ayudar al adolescente a reconocer, identificar y verbalizar sus sentimientos.

A través del juego, se observa como se usan los materiales, se identifican temas o patrones para comprender las dificultades.

De tal manera que mediante la conversación y el juego el adolescente tiene la oportunidad de comprender y manejar mejor sus conflictos, sentimientos y comportamientos.

TERAPIA

EMDR
PARA ADOLESCENTES

Es una técnica avalada para tratar experiencias traumáticas. A través de ella, se accede a las emociones negativas asociadas al trauma con el fin de desensibilizar y reprogramar un mayor bienestar para el paciente.

A través, de esta técnica se consigue disminuir la intensidad emocional asociada a recuerdos duros para el adolescente.

¿Qué puedo hacer si mi hijo o hija tiene dudas en acudir a terapia?

La mejor manera de determinar que tu hijo o hija podría beneficiarse de una terapia es preguntarle si cree que le sería útil hablar con alguien que le ayude en aquel problema que ves que está teniendo.
Puedes preguntarle directamente a él, aquí tienes algunos ejemplos:

– Cariño, veo que de un tiempo para esta parte estás teniendo peores notas, ¿qué te parece si vamos a un psicólogo que te ayude con lo que está pasando?

– Últimamente estoy preocupada, observo que estás más nerviosa o nervioso de lo normal y te abrumas con frecuencia, quiero que sepas que si necesitas ayuda podemos ir a psicólogo que te ayude a comprender lo que te está pasado y así resolverlo ¿qué te parece?

Es esencial que tu hijo o hija pueda saber que es el momento de pedir ayuda, descríbele aquello que ves que no está bien y dale la opción de que puede contar con alguien para ayudarle. Además, de preguntarle si le gustaría ver un psicólogo le estás demostrando a tu hijo que no hay estigma ni vergüenza en buscar asesoramiento.

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Soy Paula, tu psicóloga,
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