Diabetes Infantil: la importancia de un abordaje psicológico

Diabetes

«Para empezar un gran proyecto hace falta valentía.
Para terminar un gran proyecto, hace falta perseverancia»
Anónimo

La diabetes constituye una epidemia,  tal y como ha sido el lema que usaba la campaña por el Día Mundial «Detengamos la epidemia de la diabetes», que pretendía concienciar a la población sobre la importancia de una vida saludable para frenar la diabetes. En España hay cada año mil nuevos casos de Diabetes Infantil. Se calcula que cerca de 350 millones de personas en el mundo tienen diabetes, una enfermedad crónica que se produce cuando el organismo no produce suficiente insulina o cuando no puede utilizar eficazmente la que produce para ayudar al cuerpo a metabolizar el azúcar que se forma a partir de los alimentos que comemos. La Organización Mudial de la Salud (OMS) estima que la diabetes será la séptima causa de muerte en 2030. Sus complicaciones abarcan aspectos físicos, emocionales, comportamentales y psicológicos.
En el área que nos ocupa, la Terapia, creemos que la intervención con las personas que la padecen ya sean niños-as o personas adultas es esencial para su mejor afrontamiento. En ocasiones he hablado con pacientes que han debutado con diabetes  que me trasladan sensaciones como de inadecuación, de soportar una carga de estrés continua, de no encontrar como llevar a cabo el tratamiento de manera que no interfiera con sus rutinas, de cómo mella la autoestima, la confianza en sí mismos, o la capacidad de ponerse metas como a las que antes aspiraban, y cómo esto conduce claro está al desánimo.
Las familias también precisan de apoyo psicológico para contar con estrategias de manejo del estrés diario y la correcta actuación frente a la persona enferma, esto es vital para que ella acceda a los estilos más eficaces para su manejo y asimilación. Problemas asociados como la falta de motivación la depresión, los trastornos de la alimentación (la diabulimia), la falta de energía, el sedentarismo, el incumplimiento de la pauta de insulina, y otros requieren del seguimiento especializado y de un factor motivador, donde la terapia actúa.
La motivación, la información, la estabilidad emocional, el control del estrés, la autoestima, la gestión de sentimientos negativos como la rabia, la frustración o el miedo, etc. se convierten en factores precisos de cara a establecer un correcto manejo de la enfermedad.
La Terapia psicológica en esta enfermedad puede llegar donde no llega la terapia farmacológica, y dada la cronicidad de la misma es preciso abordar también este aspecto, pues la diabetes se viene a vivir a nuestras vidas, y viene para quedarse; por ello nos obliga a conocernos más profundamente, a aceptarla, y hemos aprender a vivir con ella y sobreponernos a diferentes tipos de dificultades, trabas o complejidades.
Por eso es tan importante la alianza y la confianza en el tratamiento psicológico, pues es frecuente ver cómo cada persona puede desarrollar tendencias distintas de cara a esta “convivencia”: la obsesión con el control, el desarrollo de problemas de seguridad, la negligencia con los cuidados o la rebeldía con el tratamientos, que son ni más ni menos que diferentes manifestaciones de la resistencia de la persona frente a su enfermedad.
La Terapia propone un reto, el de conocerte, verte, aprenderte de cabo a rabo con tu diabetes, porque eso nos permitirá adelantarnos y prever, la terapia también deja un espacio a tu libertad, donde tú eres quien la vive en primera persona y desarrollas tus propias estrategias, y esas estrategias las retomamos en la terapia y las perfeccionamos, también es importante poder decir: no cumplo mi parte y se, o no sé por qué lo hago, ya que el valor de poder verbalizar esto y que se pueda discutir, en un ambiente comprensivo y elicitador, en el que se estimule la reflexión y el autoconocimiento, donde se propongan soluciones, resulta liberador y ayuda a entenderse y aceptarse, ya al final, la terapia es ese lugar donde  tu eres quien DECIDE TU RETO. Siendo esto lo que conduce el mayor beneficio, que es la lectura positiva que uno puede hacer de sí mismo cuando afrontamos el problema.
La terapia psicológica y de apoyo en la diabetes se lleva a cabo de manera sistémica, es decir con la participación de la familia o de manera individual, e incorpora elementos que se han demostrado eficaces en este problema.

  • El principio de autonomía: el paciente es el experto en su vida, y es quién debe decidir qué es lo que quiere cambiar y cómo hacerlo.
  • Tomar conciencia: saber dónde se está (ser consciente de su realidad actual) y dónde se quiere llegar. Para ello es fundamental tomar conciencia de sus propias emociones, sus creencias (ya sean potenciadoras o limitantes) y sus valores, para entender sus conductas y valorar su propia identidad. Este aspecto es clave, ya que permite detectar conflictos o problemas que están obstaculizando la consecución de los objetivos, como puede ser una baja autoestima, sentimientos de culpa, procrastinación (tendencia a posponer actividades), miedo al fracaso, etc.
  • Responsabilidad: Los profesionales le pueden ayudar, pero la persona es la única responsable de sus actos y sus decisiones.
  • Compromiso para la acción. Las intenciones solas no sirven, ya que si no hay acción, no hay cambio. Por ello se fomenta la proactividad. El ritmo dependerá de cada persona.

 
La intervención consiste en utilizar los procesos y mecanismos de intervención terapeutica para ayudar a las personas con diabetes a realizar los cambios necesarios  para alcanzar sus metas en salud y lograr una mejor gestión de su enfermedad, volviéndose participantes activos en su cuidado. Por lo tanto, es una herramienta destinada a desarrollar el rendimiento de las personadas, basada en la transferencia de conocimientos y en el aprendizaje a través de la experiencia.
Se constata que entre los diversos beneficios que obtiene la persona a través de  un proceso terapéutico en la diabetes se encuentran algunos como los que siguen:

  • Reducción de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y mejor control glucémico.
  • Adoptar cambios positivos para conseguir hábitos de vida más saludables.
  • Clarificar sus metas de salud y los próximos pasos, mejorando su proactividad.
  • Identificar sus motivaciones para adoptar cambios de comportamientos y actitudes beneficiosas para la salud.
  • Aumentar su responsabilidad y mejorar el compromiso con las decisiones sobre su propia salud.
  • Se favorece la adherencia al tratamiento.
  • Control de peso y reducción del índice de masa corporal (IMC).
  • Mejora de los hábitos alimentarios.
  • Fomenta su autocuidado, capacitándose para controlar su diabetes y reducir el impacto negativo que pudiesen generan las complicaciones agudas o crónicas.
  • Mejora en la toma de decisiones, sintiéndose más capaces de controlar las posibles eventualidades, apoyándose en sus recursos, los conocimientos y las habilidades desarrolladas.
  • Se sienten escuchados, entendidos y apoyados en la gestión de su patología.
  • Adquieren una visión más integradora de su salud que abarca la nutrición, actividad física, relaciones, desarrollo personal, profesional, conexión cuerpo-mente, espiritualidad y relación con el entorno.
  • Mejoría de los aspectos psicológicos, como la gestión emocional, reducción del estrés y mejoría de la autoestima, entre otros.
  • Aumenta la motivación.
  • Desarrollan un mayor crecimiento personal a lo largo del proceso de coaching y mentoring

 
 
 
 
 
 
 
 

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